Gobernador de Antioquia defiende la polémica tasa de seguridad
La tasa de seguridad departamental ha generado un intenso debate entre la administración de Antioquia y el sector empresarial, que exige su suspensión ante la creciente carga tributaria.
La tasa de seguridad departamental ha sido objeto de controversia en Antioquia, generando un amplio debate entre la Gobernación y un sector significativo de empresarios que se han manifestado en contra de este nuevo impuesto. La tensión se ha intensificado en los últimos días, especialmente después de que Fenalco, la Federación Nacional de Comerciantes, junto con el Comité Intergremial que agrupa a 34 gremios, solicitaran la suspensión de la tasa, argumentando que el sector empresarial ya no puede soportar más gravámenes impuestos durante la administración del presidente Gustavo Petro.
El gobernador de Antioquia, Andrés Julián Rendón, ha respondido a estas inquietudes con firmeza, defendiendo la necesidad de la tasa de seguridad. En una reciente declaración, el mandatario departamental utilizó un conocido refrán jurídico para enfatizar su postura y cerrar la puerta a cualquier mediación que pudiera llevar a la eliminación de este impuesto. “Esta tasa que apenas ajusta un año largo tiene un recaudo superior al 62 %, esto es por cada 100 pesos que se ha facturado se han recogido 62”, afirmó Rendón, resaltando el impacto positivo que ha tenido la tasa en la recaudación de recursos para la seguridad en el departamento.
Uso de los recursos recaudados
Los fondos obtenidos a través de esta tasa de seguridad se han destinado a mejorar la infraestructura y equipamiento de la fuerza pública en Antioquia. En un acto reciente realizado en la Cuarta Brigada, la Gobernación entregó seis nuevas camionetas blindadas al Ejército Nacional, una acción que, según las autoridades, busca fortalecer la capacidad operativa de las fuerzas armadas en la región. Este tipo de inversiones es parte de un esfuerzo más amplio por parte de la administración de Rendón para garantizar la seguridad y el bienestar de los ciudadanos.
Además, la Gobernación ha anunciado que tiene comprometidos más de 500 mil millones de pesos en contratos para escenarios deportivos y equipos destinados a la fuerza pública. Este monto es parte de los planes más ambiciosos del gobierno departamental, que espera recaudar un billón de pesos a través de la tasa de seguridad. Según el gobernador, estos recursos son fundamentales para abordar las necesidades de seguridad y mejorar las condiciones de vida de los habitantes de Antioquia.
Reacciones del sector empresarial
A pesar de las explicaciones del gobernador, la reacción de los empresarios ha sido de descontento. La carga tributaria acumulada en los últimos años ha llevado a muchos a cuestionar la viabilidad de continuar operando en un entorno fiscal tan exigente. Las voces de Fenalco y el Comité Intergremial reflejan un sentir generalizado entre los empresarios, quienes consideran que la suspensión de la tasa de seguridad es una medida urgente para aliviar la presión financiera que enfrentan. La preocupación se centra no solo en la tasa de seguridad, sino también en otros impuestos que han sido implementados, lo que ha llevado a una creciente insatisfacción en el sector.
Los empresarios argumentan que, si bien la seguridad es una prioridad, la forma en que se financian estas iniciativas debe ser revisada. La administración de Rendón, por su parte, sostiene que los beneficios de la tasa se traducen en una mejora tangible en la seguridad, lo que a largo plazo podría favorecer la actividad económica en la región. Sin embargo, el diálogo entre ambos sectores continúa siendo tenso y lleno de desafíos, mientras se busca un equilibrio entre la necesidad de recursos para la seguridad y la capacidad de los empresarios para contribuir sin poner en riesgo sus operaciones.
Perspectivas futuras
A medida que el debate sobre la tasa de seguridad se intensifica, tanto la Gobernación como los empresarios se preparan para un futuro incierto. La administración de Antioquia ha expresado su compromiso de mantener la tasa, argumentando que es esencial para la seguridad pública. Sin embargo, los empresarios continúan presionando por un cambio, lo que podría llevar a nuevas negociaciones y discusiones sobre la forma en que se financian las iniciativas de seguridad en el departamento. La situación actual pone de manifiesto la complejidad de equilibrar las necesidades de seguridad con las realidades económicas de los ciudadanos y las empresas en Antioquia.

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