Los pericos reales que habitan la Avenida Oriental de Medellín
El canto de los pericos reales en la Avenida Oriental se convierte en un espectáculo sonoro que acompaña a los medellinenses cada mañana y tarde.
A las seis de la mañana, cuando Medellín comienza a despertar y el tráfico empieza a rugir, la Avenida Oriental se convierte en un escenario natural donde se escucha un coro vibrante. Este fenómeno sonoro es el resultado de la actividad de cientos de diminutos pericos reales, también conocidos como cascabelitos, que se posan en la cima de árboles como ceibas, guayacanes, cascos de vaca, ébanos y palmas, dándole la bienvenida al nuevo día.
La presencia de estos pequeños psitácidos no solo es un deleite para los oídos, sino que también es una parte integral del ecosistema urbano. A pesar de su tamaño, que oscila entre los 17 y 18 centímetros, su canto se impone sobre el ruido ensordecedor de la ciudad. Este espectáculo se repite a las cinco de la tarde, marcando el momento en que los pericos comienzan a pernoctar, creando un ambiente sonoro único en medio del bullicio citadino.
El papel ecológico de los pericos reales
Andrés Gómez, supervisor del Centro de Atención y Valoración de la Fauna Silvestre (CAVR), explica la importancia de estos animales en el ecosistema.
“Es normal ver estos animalitos, ya que ellos cumplen funciones biológicas y ecológicas en el ecosistema, entonces cuando los veamos tipo seis de la mañana o los escuchemos porque son bullosos o tipo cinco de la tarde que empiezan ya a pernoctar no los vamos a atacar, ni hacerles daño”.
El canto de los pericos no solo es una forma de comunicación entre ellos, sino que también juega un papel crucial en su comportamiento social. Gómez añade:
“Cuando ellas hacen ese ruido, en este caso de los psitácidos que hacen parte de los pericos reales, las loras y las guacamayas, es una forma de comunicarse, de reproducirse y también de alejar a su posible depredador”.
Un espectáculo visual y sonoro
Las plumas verdes brillantes y amarillas de los pericos reales se camuflan a la perfección con la vegetación de los árboles, lo que les permite pasar desapercibidos para muchos transeúntes. Sin embargo, aquellos que se detienen un momento para observarlos se ven cautivados por su belleza y su canto. La secretaria de Medio Ambiente de Medellín, Marcela Ruiz, resalta la importancia de estos pequeños habitantes de la ciudad:
“Los periquitos que nos sorprenden con su canto, a las 5 de la tarde están ahí muy bulliciosos, le entregan mucha calidad a este espacio de nuestra ciudad. Los periquitos son aves muy importantes, dispersoras de semillas”.
La capacidad de los pericos reales para dispersar semillas es esencial para la salud del ecosistema. Su actividad contribuye a la regeneración de la vegetación y, por ende, al mantenimiento de la biodiversidad en el Valle de Aburrá. Este valle, que se ubica en el departamento de Antioquia, alberga más de 550 especies, gracias en parte a la presencia de aves como los pericos reales.
Un hábitat en expansión
Los pericos reales no se limitan únicamente a la Avenida Oriental. Su hábitat se extiende por otras zonas de Medellín, como la Avenida 65, El Poblado y la Marte 1. Esta expansión de su territorio refleja la adaptabilidad de estas aves y su capacidad para convivir con el entorno urbano. La presencia de los pericos en diferentes áreas de la ciudad no solo enriquece la biodiversidad, sino que también ofrece a los ciudadanos la oportunidad de conectarse con la naturaleza en medio de la vida urbana.
En un mundo donde la urbanización avanza rápidamente, la existencia de especies como los pericos reales se convierte en un recordatorio de la importancia de preservar la biodiversidad y el equilibrio ecológico. La melodía que emiten cada mañana y tarde es un símbolo de vida y resistencia en un entorno que a menudo parece dominado por el ruido y el caos de la ciudad.

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