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¿Cómo funciona EcoGPT? La alternativa para frenar la crisis ambiental de la Inteligencia Artificial

Mientras la industria de la inteligencia artificial enfrenta críticas por el consumo de energía, agua y suelo de sus centros de datos, EcoGPT, una compañía emergente propone un enfoque distinto: una IA de código abierto, ética y "regenerativa", que promete dar más de lo que recibe del planeta y que dice haber reunido a más de un millón de usuarios en torno a esa idea.

¿Cómo funciona EcoGPT? La alternativa para frenar la crisis ambiental de la Inteligencia Artificial

Mientras la industria de la inteligencia artificial enfrenta críticas por el consumo de energía, agua y suelo de sus centros de datos, EcoGPT, una compañía emergente propone un enfoque distinto: una IA de código abierto, ética y "regenerativa", que promete dar más de lo que recibe del planeta y que dice haber reunido a más de un millón de usuarios en torno a esa idea.

EcoGPT fue fundado en 2026 por Ethan Leonard y se presenta como una alternativa de inteligencia artificial “regenerativa, ética y de código abierto”. Según su información oficial, sus principales servidores funcionan en Finlandia con una infraestructura cuya electricidad es 98% libre de carbono, y la compañía trabaja con Trees for the Future en proyectos desarrollados en Kenia, Tanzania y Uganda.

Cómo funciona el modelo "regenerativo" de EcoGPT

La misión de EcoGPT es "democratizar el acceso a la IA regenerativa, ética y de código abierto", un modelo que se sostiene sobre tres pilares: la regeneración del medio ambiente, el respeto por la privacidad de los datos y la transparencia del código.

En la práctica, la compañía asegura que su sistema funciona con modelos de código abierto "pequeños y eficientes", con más de diez veces menos parámetros activos que los de las principales empresas de IA. Según la empresa, esto se traduce en un menor consumo de recursos por cada consulta.

Además, EcoGPT afirma que sus modelos se alojan en centros de datos con bajas o nulas emisiones de carbono, que utilizan energía renovable y refrigeración con agua de mar.

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La empresa afirma además que aplica una política de retención de datos cero: dice trabajar con proveedores que no almacenan la información de los usuarios ni la utilizan para entrenar otros modelos de inteligencia artificial. Como parte de su modelo de compensación ambiental, EcoGPT asegura destinar recursos a la plantación de árboles y a iniciativas climáticas. Según cifras de la propia plataforma, cada 100 conversaciones en la aplicación contribuyen a la siembra de un árbol a través de sus organizaciones aliadas.

Es decir, en lugar de procesar peticiones sencillas mediante modelos gigantescos de cientos de miles de millones de parámetros, plataformas como EcoGPT emplean modelos de código abierto optimizados que cuentan con más de 10 veces menos parámetros activos que los modelos tradicionales. Esto reduce de forma drástica los vatios consumidos por cada respuesta sin sacrificar precisión en tareas habituales.

¿Por qué la IA tiene un impacto ambiental?

El vertiginoso desarrollo de la inteligencia artificial ha planteado un desafío sin precedentes para la sostenibilidad del planeta. Un informe del Instituto de Agua, Medio Ambiente y Salud de la Universidad de las Naciones Unidas proyecta que, para el año 2030, los centros de datos globales orientados a la IA consumirían cerca de 945 teravatios-hora (TWh) de electricidad al año. Esta cifra equivale a casi el triple del consumo anual combinado de países como Pakistán, Bangladesh y Nigeria, e implica una huella hídrica de 9,3 billones de litros de agua y una ocupación territorial de más de 14.500 kilómetros cuadrados.

De hecho, un solo producto como ChatGPT procesa un estimado de 2.500 millones de mensajes diarios, lo que se traduce en aproximadamente 383 GWh de electricidad al año. Una consulta básica de chat consume cerca de 200 veces más energía que una clasificación de texto, por su parte, generar una sola imagen mediante IA requiere 1.450 veces más energía que esa misma tarea básica, mientras que un video corto puede demandar la energía equivalente a 200.000 clasificaciones.

El informe de la ONU advierte que medir la sostenibilidad enfocándose solo en las emisiones de carbono es un error. Soluciones bajas en carbono (como la bioenergía o la hidroeléctrica) pueden disparar la huella hídrica o terrestre por un factor de hasta 30 a 100 veces, por eso los investigadores advierten que "bajo en carbono" no implica automáticamente "bajo en agua" ni "bajo en tierra".. Esto sucede porque el aumento en la eficiencia de los modelos abarata el costo del servicio, lo que genera un aumento exponencial en el volumen global de consultas que termina anulando el ahorro energético por unidad.

¿Por qué importa ahora usar alternativas como EcoGPT?

El debate no es solo ambiental. El informe de la ONU advierte que los beneficios y las cargas de la expansión de la IA son desiguales: más del 90% de la capacidad de cómputo especializada se concentra en dos países, mientras que más de 150 naciones carecen de infraestructura propia, y las comunidades que albergan los centros de datos no siempre son las que usan la IA que se ejecuta allí.

Para EcoGPT, esa es precisamente la oportunidad de su propuesta: una IA que, según la empresa, "da más de lo que recibe", plantando árboles y participando en iniciativas climáticas, mientras mantiene los datos de los usuarios bajo su control. La compañía promete publicar próximamente sus métricas de sostenibilidad, algo que, por ahora, sigue siendo una promesa pendiente de verificación.

De acuerdo con estimaciones citadas por firmas especializadas en sostenibilidad corporativa, el mercado global de inteligencia artificial pasaría de 189.000 millones de dólares en 2023 a casi 5 billones de dólares en 2033. Ese crecimiento, sin embargo, no ha estado acompañado de estándares uniformes para medir el impacto ambiental de la tecnología, lo que, según distintos análisis del sector, dificulta que empresas y usuarios conozcan con precisión la huella de carbono, agua y suelo que genera cada consulta que realizan.

En ese contexto surgen propuestas como EcoGPT, que buscan posicionarse como una alternativa de menor impacto frente a los grandes desarrollos de inteligencia artificial, apostando por la transparencia sobre el origen de sus datos, la eficiencia energética de sus modelos y la compensación ambiental como parte de su oferta al usuario.

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Medellín HOY

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