El día sin retorno para la humanidad según un estudio de la Universidad de Illinois
Un análisis publicado en la revista Science sugiere que el 13 de noviembre de 2026 podría marcar un punto crítico en la historia de la humanidad debido a la sobrepoblación y el consumismo desmedido.
Una investigación realizada en la revista Science por científicos de la Universidad de Illinois ha declarado el día 13 de noviembre de 2026 como un posible punto de "no retorno" para la humanidad a causa de la sobrepoblación y el consumismo excesivo.
La publicación científica realizada por los investigadores Heinz Von Foerster, Patricia M. Mora y Lawrence W. Amiot, fue compartida al ojo público el día 4 de noviembre de 1960, en el número 3.436 de la revista Science, en esta se estudian datos de población mundial desde la época de Cristo hasta aproximadamente 1958. Los autores reunieron 24 estimaciones históricas que cubrían cerca de 100 generaciones.
En este trabajo los científicos aseguran que, si la tendencia histórica del crecimiento poblacional continuara indefinidamente al mismo ritmo que en los últimos 2 milenios, el crecimiento conduciría a una singularidad alrededor de 2026, llegando a cifras masivas y a un punto insostenible de sobrepoblación para el 13 de noviembre del mismo año, con un margen de error de aproximadamente +/–5,5 años por lo que realmente el fenómeno podría ocurrir algún día entre 2021 y 2031.
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Estas estimaciones se efectuaron pues los investigadores observaron que el tiempo en el que se duplicaba la cantidad habitantes del planeta se estaba reduciendo de forma alarmante. Aquello que antes lograba diezmar el crecimiento demográfico como las plagas, las guerras o los períodos de hambruna, hoy son solo vestigios de lo que fueron gracias a los avances tecnológicos, médicos y sociales.
La conclusión es que las generaciones futuras podrían no morir por falta de alimentos, sino quedar “squeezed to death”, es decir, sometidas a una presión extrema por el crecimiento demográfico.
Además, los autores plantean que, si se quisiera estabilizar la población, sería necesario controlar fundamentalmente la fertilidad o la intencionalidad de las personas a la hora de tener descendencia, mediante impuestos elevados a familias de más de dos hijos, eliminación de beneficios fiscales e incluso, de manera irónica, la exploración espacial como alternativa.
Lo que si dejaron claro fue que no se puede esperar a que algo externo influya y cambie la orientación a la que se dirige la humanidad, pues dado que el entorno del hombre se encuentra cada vez menos influenciado por la naturaleza y mucho más por la especie humana, debe ser la propia sociedad quienes tomen el control de la dirección del futuro.
La fecha de 2026 no debe interpretarse como una profecía del fin del mundo, sino como el resultado extremo de extrapolar matemáticamente una tendencia histórica bajo determinadas hipótesis que puede o no, ser real.
Criticas y cuestionamientos a este estudio
Como es normal en la ciencia, luego de su publicación, muchos otros investigadores emitieron duras criticas y cuestionamientos sobre las afirmaciones realizadas por el estudio, así como por las formulas de sus cálculos matemáticos relacionan de forma directa la densidad poblacional y la tasa de crecimiento, cuando no necesariamente se asocian entre sí.
Incluso en ediciones posteriores de la revista Science, algunos científicos señalaron que se cometieron errores en la primera edición del estudio por no considerar la duración de los ciclos prenatales promedio, así como cuestionamientos sobre la idoneidad de considerar como reales o actuales cálculos realizados hace más de 65 años.
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